Componen el complejo monumental del Santuario de Loiola una serie de edificios que se han ido erigiendo en torno a la Casa Torre medieval, hoy Santa Casa. En el centro sobresale con fuerza entre todos estos edificios de carácter religioso y espiritual la Basílica de Loiola, dominada por una cúpula, y precedida por un amplio pórtico decorado en estilo churrigueresco, modalidad exuberante del barroco español.

La basílica, clara referencia de arquitectura barroca, fue inaugurada en 1738. El altar mayor, churrigueresco, fue diseñado por Ignacio de Ibero. Desde 1758, la estatua de plata de San Ignacio, diseñada por Francisco de Vergara y fundida por Josef Bauer preside el altar mayor.


Se trata de una estructura multifuncional, levantada junto al Santuario y unida a él por un puente. Aquí se practican los Ejercicios Espirituales, se celebran semanas de estudio, reuniones, pastorales, cursillos...


Desde 1999, la vieja hospedería de Loiola se ha convertido en Casa de Ejercicios. Se trata de un edificio preparado para acoger grupos de peregrinos y cursillistas. Se halla en uno de los laterales del Santuario en la explanada de Loiola.


Auténtico modelo arquitectónico y etnográfico de caserío guipuzcoano. Casa natal de Francisco Gárate nacido en 1857, que a los 17 años ingresa en la Compañía de Jesús y que tras 55 años de labor murió en 1929 y fue beatificado en 1982.

Se sitúa al fondo del parque privado del Santuario, y se ofrece a grupos organizados capaces de funcionar en régimen de autogestión, que quieran aproximarse a la figura de San Ignacio a través de una convivencia comunitaria.